Plan de entrenamiento PREtemporada de Rugby

¡Empezamos temporada de rugby e inauguramos vida nueva!

Este verano ha sido un verano de cambios: trabajo nuevo, mucho calor, no he podido llevar el Free debido a las altas temperaturas y al trabajo realizado … y acabando con una mudanza nada más y nada menos que a Irlanda (país de la lluvia, pero, sobre todo, paraíso del Rugby).

Como es natural debido a mi trabajo y las altas temperaturas veraniegas de Mallorca he dispuesto de poco tiempo para entrenar, lo cual se ha notado a la hora de ponerme en forma para empezar la nueva temporada de rugby.

Empecemos con una pequeña introducción de cómo se vive el Rugby en Irlanda. En este país los niños juegan al rugby, las escuelas tienen equipo de rugby y en los parques las porterías son Hs de rugby, es decir se respira el ambiente de rugby como en España el de futbol.

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Debido a todo esto, no podía pretender presentarme al primer entrenamiento con un tono físico malo, ya que el nivel aquí es elevado y llevarían desde agosto preparando la pretemporada. Pues bien, con un margen de un mes y medio para el primer entreno, decidí ponerme las pilas y prepararme mi propio plan de entrenamiento de pretemporada.

A)Entrenamientos de volumen

2 días a la semana de carrera continua esta bien. Pero deberemos incluir algo de HIIT para fortalecer los músculos. Para esto me alié con un compañero de rugby, para asegurar el factor motivación.

Lo primero es empezar dando volumen a nuestros entrenamientos. Es decir, más tiempo de ejercicio en vez de intensidad. Empezamos corriendo unos 40min a ritmo suave (6min/km). Nuestro objetivo es bajar de 5min/km en un mes. Hay que decir que correr nunca ha sido mi mayor virtud ni mi deporte favorito. Mis 80kg de peso y 1.68m indican que no soy el más veloz del mundo.

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B) Entrenamientos HIIT

Las rutinas HIIT consisten en 5 ejercicios de autocarga de 40seg con 20seg de descanso. Haciendo 4 repeticiones nos da un total de 20 minutos de trabajo. Las rutinas las confeccionamos según el grupo muscular que queremos trabajar ese día. Nuestro objetivo era, ir aumentando el tiempo de trabajo disminuyendo el de descanso.

Estructuramos los entrenos con 20min de calentamiento + 20min de rutina HIIT + 10 min de estiramientos.

Así atacamos la tercera semana, las carreras van bien. Con algo de ayuda hemos bajado a 5min/km durante 40min de carrera. Ahora, el objetivo es bajar este tiempo y conseguir correr durante una hora. Además, decidimos incorporar algunas cuestas a la ruta para evitar monotonía e ir aumentando la intensidad del entrenamiento.

A medida que íbamos avanzando en el plan de entrenamiento decidimos incorporar algunas carreras sobre la arena en las rutinas HIIT. Esto nos proporciona el fondo físico adecuado para aumentar el tiempo de carrera continua.

Todo esto no significa que nuestra forma física vaya a dar un cambio espectacular y radicar en solo un mes y medio de trabajo. Pero si, nos permitirá llegar al inicio de temporada con un buen tono físico y alcanzar unas bases adecuadas para soportar entrenamientos de 1h sin dificultades. Además, hay que recordar que, aunque a final del verano nuestra preparación física se ve afectada por los cambios de rutina, la falta de entrenamiento, etc. (que es normal); el cuerpo de una persona regularmente entrenada tiene “memoria muscular”. ¡Por lo tanto, notaremos como los progresos serán notables y en cuestión de poco tiempo nos sentiremos preparados y con ganas de taclear, correr y luchar por ganar a nuestro rival!

Aquí tenéis el plan de entrenamiento pretemporada que he seguido, ya que este año me ha tocado hacerla por mi cuenta. Si estás en un club, lo mejor es que sigas las instrucciones de tu entrenador o tu preparador físico. Pero, si tienes alguna duda o necesitas ayuda al respecto, no dudes en escribirnos. Estaremos encantados de ayudarte a confeccionar tu propio plan de entrenamiento. Ya sea para mejorar condición física, en general, ganar fuerza o trabajar algún grupo muscular concreto.

Envíanos tu mensaje. ¡Queremos conocerte!

La importancia del kit diabetológico en MTB

El fin de semana pasado nos pusimos el culot, llamamos a dos compañeros y nos dispusimos a rodar en bicicleta por la Serra de Tramuntana. La ruta que teníamos en mente iba a ser desde Sa Comuna de Bunyola hasta Alaró. aunque conocemos la mayoría de caminos, esta no la habíamos hecho todavía, así que preferimos descargarnos la ruta en Wikilok y seguirla con el GPS.

Como siempre, lo primero que hacemos antes de ponernos en marcha es: revisar la ruta y preparar nuestro kit diabetológico acorde a ella.

Nos esperan:

  • Dos subidas prolongadas
  • 20km de ruta
  • 3horas aproximadamente

Por tanto, nos llevaremos:

  • Medio litro de Aquarius
  • 3 barritas muesly
  • 2 zumos de piña

Después de ordenar nuestra mochila, cargar las bicicletas y recoger a nuestros compañeros, llegamos a las faldas de Sa Comuna de Bunyola y empezamos la excursión.

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Justamente nuestro sensor Freestyle libre se termina minutos antes de empezar la excursión. La última lectura que nos da es de 175mg/dl estable. Por lo tanto cogemos el medidor capilar y nos quitamos el sensor.

La ruta empieza con una subida prolongada por una carretera asfaltada de unos 30 minutos. Al llegar al primer desvío nos hacemos la primera medición (125 mg/dl) y vemos que tenemos la glucosa en descenso. Claramente tomamos la decisión de bebernos uno de los zumos y seguimos rondando. Ahora la ruta transita por un sendero más técnico y menos ciclable. Seguimos en descenso, pero continuamos pedaleando. Pedaleamos durante 40 minutos más hasta llegar a lo alto de Sa Comuna. Llegados a este punto nos hacemos una medición aunque sabemos que vamos bien. Las sensaciones son bastante buenas, aunque el ritmo de los compañeros es más difícil de aguantar y estamos consumiendo mucha energía.

Con una glucemia de 130 mg/dl nos tomamos un plátano antas de iniciar un ligero descenso por la trialera que nos llevará hasta “Salt des Freu”. Una vez allí nos esperan dos cuestas muy duras. Quizás sea el momento más complicado de la excursión. Pero, una vez superadas estas cuestas, que no duran más de 10 minutos, nos encontramos con el primer escollo. Cuando parece que la subida ha terminado, la inclinación aumenta y las piedras están todavía más sueltas. El resultado, 20 minutos más de subida por tramo no ciclable.

Una vez arriba y habiendo pasado ya Orient, tenemos Alaró cerca de nuestra rueda. Hacemos la última medición de la ruta antes de iniciar el descenso (105 mg/dl) y nos indica que debemos bebernos el último zumo antes de empezar a bajar.

Finalmente lo que parecía una bajada divertida se convierte en un calvario. Teniendo que bajar la bicicleta a cuestas sumado al cansancio acumulado, nos alegramos de habernos tomado ese zumo.

¡Llegamos a Alaro! Y aquí termina nuestra ruta del fin de semana. Nos realizamos una última medición antes de guardar la bicicleta en la furgoneta (98 mg/dl). Esto nos ayuda a saber que, en tema de glucemias, hoy ha sido una ruta más que positiva. Y eso que hemos tenido algunos imprevistos. En este tipo de rutas en las que dispones de un perfil orientativo, pero no conoces bien la ruta, es importante preparar bien el kit glucémico que vas a llevar a cuestas. Cargarnos la mochila de azúcar puede aumentar demasiado el peso y hacernos gastar un exceso de energía muy valioso. Conocer nuestro cuerpo nos ayuda a saber qué tipo de azucares son los más indicados para este tipo de excursiones.

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Esta ruta de hoy nos ha servido como claro ejemplo de que en este tipo de entrenamientos no podemos dejar de tomar glucosa durante el ejercicio, preferiblemente de absorción más lenta. Hoy prácticamente no hemos bebido Aquarius (que es nuestra mejor opción cuando necesitamos azúcar de rápida absorción).

A ver qué tal va la próxima! ¿Y vosotros, qué soléis llevar encima cuando practicáis mountainbike?

Y … ya sabéis ¡Ánimo, suerte y siempre positivo!

Nuestro kit diabetológico en Canadá

¡Volvemos a la carga tras unas merecidas vacaciones en Canadá! La verdad es que volvimos encantados de este viaje. Canadá es, sin duda, un país extraordinario, lleno de naturaleza y vida por todos lados. Pero estamos en un blog de diabetes y deporte, así que vamos a intentar no irnos por las ramas…

Primer paso: Organización nuestro kit diabetológico. Dado que se trataba de un viaje largo (17 días para ser exactos) debía calcular los bolis que necesitaría. En mi caso, para dos semanas, necesitaría aproximadamente 2 bolis y medio de NovoRapid y 3 de Treshiba. Decidí llevarme 5 de NovoRapid y 6 de Treshiba, por lo que pudiera pasar. Hay que llevar siempre el doble de lo que necesitas y se recomienda distribuir los bolis de insulina en maletas diferentes.

Pero necesitamos más cosas a parte de la insulina. Nos llevamos, también, una cantidad de agujas indecente, por eso de que vale más que sobren qué no que falten… Y para evitar sustos las fui repartiendo por todas las maletas, mochilas y bolsillos que se me ocurrieron. Otra de las cosas que os recomiendo, sobre todo si vais a cruzar alguna frontera, es solicitar un certificado a vuestro médico de cabecera mediante el que te autoricen a llevar contigo este tipo de medicación y complementos.

Pues bueno, menos mal que hicimos todo esto porque… ¡Nada más salir tuvimos el primer percance! Debido al retraso de nuestro primer vuelo de conexión perdimos el vuelo trasatlántico. Entonces, lo que tenía que ser una escala en Ámsterdam de 1 hora se convirtió en una de 18. Además de que nos dejaron sin acceso a nuestra maleta durante toda la noche. Pero no tuvimos problema, ya que llevábamos a mano insulina suficiente para aguantar el viaje entero, ya que en la maleta solo metimos la de reserva.

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Una vez que estuvimos ya en el vuelo más largo de nuestro viaje (10horas) empezamos a darnos cuenta de que nuestro cuerpo necesitaba una cantidad de insulina más alta que lo normal. Y es que claro, durante esas 10 horas no nos movimos prácticamente nada y entre que no dejaban de servir comida durante el vuelo y que había momentos en los que comías ya por aburrimiento, os podéis imaginar. La cuestión es que necesité prácticamente el doble de insulina de lo que había calculado y además tuve que estar haciendo correcciones prácticamente cada hora y media. En fin, que nuestros cálculos iniciales empezaban a desbaratarse.

Llegamos a Canadá e iniciamos nuestras excursiones y el intenso plan de cosas por hacer que nos habíamos marcado. Teníamos previsto hacer paradas en 7 ciudades diferentes y las conexiones entre una y otra las íbamos a hacer en coche. El problema es que las distancias en Canadá son realmente largas (además nosotros al vivir en una isla no estamos acostumbrados a pasar más de 50 minutos en coche).  En total recorrimos unos 2.500km en coche, con lo que pasamos muchas horas sentados… ¡Y volvimos a encontrarnos con la misma situación que en el avión!

Por suerte, al llevar el sensor Freestyle Libre me ha ayudado mucho en mantener mi control glucémico.

¿Y cómo lo hicimos para mantener la insulina en condiciones adecuadas durante todo el viaje? Como os hemos comentado, durante todo el viaje fuimos cambiado de hotel casi cada dos o tres días, y nuestro kit diabetológico además, pasó muchas horas en el coche. Tomamos las medidas básicas de no dejar la insulina al sol en ningún momento y de llevarla en bolsillos o mochilas donde no sufrieran golpes brutos o cambios bruscos de temperatura. Peroa además, tenemos un neceser térmico de Menarini que cuenta con un bolsillo para poder llevar bloques de refrigeración. La verdad es que con las bajas temperaturas de Canadá, no nos hizo falta congelar lar barras térmicas en ningún momento. Pero si hubiera sido necesario, lo habríamos podido hacer.

Ya a modo resumen, os dejamos una serie de recomendaciones o consejos para cuando realicéis viajes de larga duración:

  1. Lleva el doble de insulina que crees que vas a necesitar.
  2. Reparte tu kit diabetológico por varias mochilas o maletas. No lo lleves todo junto.
  3. Si quieres mantener la insulina en frío en tu maleta de mano puedes meter los bolis de insulina en un bidón vacío de ciclismo.
  4. Habla con tu médico para que te proporcione una autorización para poder pasar medicamentos en la frontera.
  5. Y en destinos como Canadá, es muy importante llevar siempre azúcar de absorción rápida de reserva, ya que en ocasiones pudimos llegar a recorrer 100km sin encontrarnos con ningún pueblo o gasolinera.

Y ya sabéis … ¡Ánimo, suerte y siempre positivo!